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martes, 7 de febrero de 2012

Una gran decisión: ir a la Universidad


Reproduzco la Tribuna Libre con ocasión de las IV Jornadas de Orientación Universitaria celebradas por la UCA en Jerez.

Una de las decisiones más trascendentales que recuerdo haber tomado en mi juventud fue elegir la carrera universitaria que cursaría. Hoy con el paso de los años se vuelve aún más relevante esa decisión.

En estos tiempos puede haber quien diga que estudiar no sirve para nada, que no sirve para trabajar. No, no es cierto. Es probable que los estudios universitarios en muchos casos no encuentran su correlativo directo en el mercado laboral. Si estudias medicina, serás médico pero si estudias derecho puedes ser abogado, puedes trabajar en un banco, en una gran empresa, en una gestoría, en la administración pública… y así podíamos nombrar otros tantos oficios. Aún hay estudios más desconocidos que aún lo son más para el mercado laboral, como los míos, Ciencias Políticas.

Recuerdo que tras terminar los estudios fui a apuntarme al Servicio Andaluz de Empleo y la técnico que me atendió tuvo que llamar a Cádiz para preguntar cómo se registraba en el sistema esta titulación y ahí ando registrada como “técnico superior en Ciencias Políticas”. Me dirán y ¿para qué sirve eso? Pues, hoy, tras pasar por distintas etapas laborales inciertas sólo les puedo decir que volvería a elegir esa titulación una y mil veces aunque me llevará directa a la cola del paro.

¿Utopía? La Universidad no debe dejar de ser una etapa de formación personal y educativa que nos de las herramientas necesarias para ser versátiles y adaptarnos a esta vida tan cambiante. Porque la vida ha cambiado, ya muy poca gente sigue una trayectoria profesional lineal, todos tenemos subidas y bajadas laborales. Nuestros padres, a los ventipocos años consiguieron un trabajo y se han jubilado en él, en una gran mayoría de los casos. En nuestro caso eso no pasará y bienvenido sea. Tenemos la capacidad de vivir tantas vidas en una sola que la universidad nos va a permitir pasar de una a otra sin traumas, mostrándolas como una nueva oportunidad.

En esos momentos recordaremos como no entendíamos algunas asignaturas que según nosotros mismos no tenían nada que ver con nuestra carrera y, de pronto, estaremos ante un trabajo que no tiene que ver con nuestros estudios y, ahí estará el recuerdo de esa asignatura, nos sirvió para adaptarnos a escenarios distintos.

Hoy, como ya he dicho, volvería a tomar la decisión que tome a los 18 años porque aquellos años fueron unos grandes años en mi vida. Pero para tomar esa decisión tuve ayuda, siempre recordaré a Agustín García Lázaro, en aquella época orientador del I.E.S. Almunia, cómo buscó toda la información relativa a esta carrera tan “rara”, dónde se estudiaba, qué se estudiaba y para qué servía. Por supuesto, mis padres estuvieron en aquel momento acompañándome y preguntando todas las dudas que mi juventud arriesgada silenciaba.

En aquellos años, la Universidad vivía alejada de los institutos, hoy se organizan Jornadas de Orientación Universitaria como las que en esta semana podremos disfrutar en la Ciudad de Jerez organizadas por la Universidad de Cádiz. En su cuarta edición, la UCA muestra toda su oferta educativa, una oferta competitiva, coherente con nuestra propia idiosincrasia pero, sobre todo, muestra la ilusión de una Universidad joven capaz de adaptarse a los cambios y, eso, jóvenes jerezanos es lo que os debe enseñar la Universidad. Tendréis que aprender matemáticas, contabilidad, derecho procesal… pero la UCA os enseñará que nuestra provincia tiene futuro si vosotros decidís darle una oportunidad, Cádiz os la devolverá en forma de oportunidades. Jerez está esperando que los jóvenes seamos capaz de reinventar nuestra ciudad, apostando por ella y creando desde nuestros conocimientos y ganas, empresas que levanten esta ciudad.

Hoy os digo desde aquí, apostad por la Universidad, disfrutarla, estudiar algo que os guste porque eso os hará hombres y mujeres apasionados y la vida requiere valentía y riesgo. Pero acordaros de que Jerez os necesita, ahora más que nunca, necesita renovarse gracias a vosotros. Si os vais, volved, que os estaremos esperando con los brazos abiertos para construir entre todos el Jerez que siempre hemos querido, una de las mejores ciudades para vivir pero, sobre todo, debemos aspirar a ser una de las mejores ciudades para trabajar.



martes, 9 de noviembre de 2010

Racionalización en la Universidad

Imagen extraída del Blog Aquí hay algo de Fernando Barranzuela

Después de participar hace un rato en un debate tuitero sobre la Ley 34/2006, de 30 de octubre, sobre el acceso a las profesiones de Abogado y Procurador en Cortes que, en otro post desarrollaré, ha surgido el tema de la puesta en marcha del proceso Bolonia en las Universidades españolas.

Sé, que ya cuando publique otro post sobre la Universidad, hace ya casi dos años, titulado Universitas, removió algunas críticas en el sector. Hoy prometo ser algo más crítica que aquella otra vez así que, esperaré el chaparrón.

Llevó quince años, interrumpidamente, siendo universitaria. Que nadie se asuste, no llevo tantos años para hacer una carrera, tarde los cinco años correspondientes en finalizar Ciencias Políticas en Granada, pero después he hecho un Curso de Experto Universitario en Sevilla, empecé Derecho en Cádiz, hice una socrates-erasmus en Galway (Irlanda) y, ahora, continúo el Grado de Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos.

Además he tenido la suerte en estos casi cuatro años de mantener contacto y estar al día de todo lo que ocurría en el Campus de Jerez.

Todo este curriculum estudiantil sólo para decir que, desde mi opinión personal, la Universidad española ha hecho una adaptación al proceso de Bolonia que no me gusta, que me parece irracional, cara y, sobretodo, inadecuada al sector productivo y al mercado laboral.

Empecemos por el principio, ¿qué significa el proceso Bolonia? Fue una declaración conjunta de los Ministros de Educación europeos dónde se comprometían a perseguir cinco objetivos:

  1. Adopción de un sistema de titulaciones comparable.
  2. Adopción de un sistema basado en dos ciclos: Grado (con un mínimo de 3 años) y un Segundo ciclo de Maestría y/o Doctorado.
  3. Establecimiento de un sistema de créditos para facilitar la movilidad estudiantil.
  4. Promoción de la movilidad.
  5. Promoción de la cooperación para asegurar la calidad.

En primer lugar decir que no se ha producido una homologación de Titulaciones, es decir, cada país tiene un catálogo de titulaciones diferentes por lo que podemos estudiar algo en España que no tiene su correspondencia en Francia, Alemania o cualquier país del resto de la UE.Sólo se ha ordenado la forma de medir las horas de estudio (los llamados créditos EEES) y el tiempo de duración total configurándose dos niveles de estudios superiores: los Grados y las Maestrías o Doctorados. También se ha creado unos indicadores o métodos de impartición de los conocimientos con seguimiento semanal en virtud del quinto objetivo.

Estos son, en resumidas cuentas, los éxitos del proceso pero, como ya he dicho, los Estados han implantado este modelo de diferente manera.

En España es el Real Decreto 1393/2003, de 29 de octubre, por el que se establece la ordenación de las enseñanzas universitarias españolas el marco jurídico a partir del cual cada Comunidad Autónoma y cada Universidad ha ido adaptando sus estudios a este modelo Bolonia.

La Universidad española ha adolecido, desde hace años, de vivir de espaldas al mundo laboral, con este proceso, mantengo que, persiguiendo el acercamiento se ha separado aún más. Opiniones contrarias las habrá, seguro, y de personas con mayor conocimiento de la materia sobre esto.

Este proceso vino a remover la estructura de los viejos estudios y muchos de ellos se han desmembrado en dos o tres grados, buscando la especificidad hemos perdido la generalidad. Pongo como ejemplo los estudios de Empresariales o Dirección de Empresas que ahora se convierten en tres grados: Grado de Dirección y Administración de Empresas, Grado en Contabilidad y Finanzas y Grado en Marketing y Estudios de Mercados. No es el ejemplo más adecuado porque en este caso si considero que permiten una inserción laboral más rápida y concreta de los titulados.

Pero, a pesar de que puede haber y las hay, adaptaciones buenas voy a proponer una idea totalmente contraria, buscar la generalidad para encontrar la especificidad.

Yo, que soy de Ciencias Sociales, ya lo he dicho Licenciada en Ciencias Políticas, cada vez estoy más convencida de que todo este tipo de carreras deberían pasar a ser de segundo ciclo y existir un primer y único ciclo de conocimientos jurídicos. Tanto Políticas, como Economía, Criminología, Trabajo Social o, incluso, me apuntan, Periodismo necesitan de un manejo amplio del mundo del derecho, sus conceptos y procedimientos. Después sí deberían existir como segundo ciclo pues las considero ramas de conocimiento con suficiente entidad como para capacitar profesionales independientes.

Se me ha olvidado decir que desglosaría el ejercicio de la Abogacía de la obtención del grado de Derecho, pues quién quisiera dedicarse profesionalmente debería realizar un segundo grado específico. Esto lo detallaré mejor en el post sobre la nueva Ley de Acceso que viene a hacer algo así pero de una forma discriminatoria y caótica.

Resumiendo, estaríamos ante un amplio número de jóvenes con un Grado en Derecho con conocimientos homologables y uniformes que luego podrán profesionalizarse en multitud de áreas y campos.

Esto mismo sería posible para otras ramas, imagino que las de Ciencias de la Salud podrán crear un Grado de conocimientos de biología, anatomía y otros similares y luego especialidades distintas. Lo mismo para las carreras técnicas o las de pensamiento como filosofía y así con el resto de titulaciones existentes.

Ya lo he dicho, estaré pecando de incultura, pero me parece una propuesta que introduciría racionalización en la Universidad española aunque soy consciente que es más utopía que realidad pues hay intereses, cómo ser capaces de dilucidar qué ramas de conocimiento son básicas y cuáles específicas o tener que establecer distintas categorías dentro del docente universitario que son prácticamente insalvables.



lunes, 29 de diciembre de 2008

Universitas

Hoy, estudiando los apuntes de Teoría del Derecho del Profesor Carpintero, he encontrado el siguiente fragmento:

"En la mentalidad de la Antigüedad (aún vigente en este tiempo) no existían los prejuicios nacionalistas y unificadores que existen hoy, y cuando un grupo de forasteros llegaba a ser grande en una ciudad, a veces conseguían que se le asignara su propio territorio (normalmente un barrio extramuros de la ciudad en cuestión) en el que estaba vigente su propio derecho, no el derecho de esa ciudad; tenían sus propios tribunales y sus propias cárceles. Cuando conseguían estos privilegios (la figura del privegio, hoy impensable, era entonces muy frecuente) ese grupo de forasteros quedaba erigido en una Universitas, o universidad. Como en algunas ciudades creció fuertemente el grupo de profesores y estudiantes (se calcula que la Universidad de Salamanca tenía mil quinientos estudiantes en el siglo XVI), el "ayuntamiento de maestros y alumnos" fue elevado a la categoría de Universitas Studiorum. Estas Universitas eran autónomas, y estaban regidas por el Claustro, que delegaba algunas funciones en el Rector. Era un título de honor haber cursado estudios en alguna Universidad prestigiosa, y con el tiempo fueron las Universidades las que prestigaron a algunas ciudades".
Párrafos más tarde, "esta vida universitaria con su gobiero autonómo (precisamente la palabra Universidad se refería ante todo a esta autonomía) acabó en la Edad Contemporánea, cuando las ideas revolucionarias que crearon el Estado impusieron que todos los centros docentes fueran mantenidos y creados por el poder político".
La democratización de todas las instituciones del Estado, excepto la monarquía que siendo justos en su esencia nunca puede ser democrática o democratizada, ha conllevado en algunos casos a la pérdida de muchos elementos caracterizadores de las propias instituciones. Es el precio a pagar por garantizar el acceso en igualdad a todos.
Ahora que en nuestra ciudad hemos girado nuestros ojos hacia nuestra Universidad, porque eso es lo que deseamos, una Universidad autónoma en Jerez, nos hemos dado cuenta de como el poder político ha restringido esa autonomía, sin olvidar los límites de los conceptos Provincia y Comunidad Autónoma. Conceptos mucho más modernos que el de Universidad, que se permiten restringir y diseñar los deseos de una ciudad.
Quizás es el momento de poner encima de la mesa otros diseños menos estatalizados para nuestra Universidad. El ejemplo de la Universidad Pablo de Olavide, podría ser la solución a esta situación pero, ¿quién le pondrá la cascabel al gato?.